lunes, 20 de mayo de 2013

Sobre el autoconocimiento.

Es interesante notar como la mayoría de la gente toma como desafío conocer a nuevas personas y no se dan cuenta que en verdad, la necesidad que subyace es la de conocerse a si  mismo.

Quién soy es seguramente una pregunta que probablemente no muchos se la hagan frecuentemente, y si en este momento te la preguntás seguramente no vas a poder responderla. Es imposible encontrar una definición de si mismo aunque podamos sentimos identificados con ciertos sentimientos, valores, virtudes, defectos.
Pero lo que yo piense que soy no es lo que soy.

Mi definición va mas allá del lenguaje, es una identidad propia imposible de trasmitir con palabras. Mi yo le da valor a mi nombre y mi nombre le da valor a mi yo. Siempre pensé que esa relación es simbiótica y no se debe subestimar ninguno de los elementos en juego.

No creo en la libertad de la manera que es publicitada masivamente. Para conocerse a si mismo primero necesito conocer a los demás, porque la sociedad es la que me da identidad personal. "El prójimo guarda un secreto: el secreto de lo que soy. Me hace ser, por eso mismo, me posee" (Sartre). Gracias a los demás tengo identidad, tengo lenguaje y por ello puedo pensar y estructurar el mundo. Tal vez, en realidad, cuando la gente quiere conocer personas nuevas, en realidad está buscando la manera de reinventarse.



Entonces ¿quién soy? Soy quien fui desde siempre...